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En los Estados Unidos, por lo menos uno de cada cinco niños sufre de sobrepeso y la cantidad de niños con este problema sigue creciendo. Durante las últimas dos décadas, este número ha aumentado en más del 50% y la cantidad de niños con sobrepeso "extremo" casi se ha duplicado.
Un médico determina si los niños tienen sobrepeso midiendo su estatura y su peso. Aunque los niños tienen menos problemas de salud relacionados con el peso que los adultos, los niños con sobrepeso están en un alto riesgo de continuar con este problema en su vida de adolescentes y de adultos. Los adultos con sobrepeso están en riesgo de desarrollar muchos problemas de salud, entre los que se incluyen cardiopatía, diabetes, accidente cerebrovascular, hipertensión y algunas formas de cáncer.
Sabia que ...
Los niños se convierten en personas con sobrepeso por una gran variedad de razones. Las causas más comunes son los factores genéticos, la falta de actividad física, los patrones alimentarios malsanos o una combinación de estos factores. En muy pocas ocasiones, un problema médico, como es el caso de un trastorno endocrino, puede ocasionar sobrepeso en un niño. El médico puede realizar un examen físico cuidadoso y algunos exámenes de sangre, de ser necesario, para descartar este tipo de problema.
HABLAR CON EL MÉDICO
Si usted cree que su hijo tiene sobrepeso, es importante hablar con el pediatra, ya que es la persona más indicada para determinar si el niño tiene un problema de peso. Los médicos medirán el peso y la estatura de su hijo para determinar si su peso está dentro de un rango saludable e igualmente tendrán en cuenta su edad y sus patrones de desarrollo para determinar si tiene problemas de sobrepeso. La evaluación del sobrepeso en los niños es difícil debido a que crecen a velocidades impredecibles. Con base en la estatura y el peso de su hijo, los médicos calcularán el Índice de masa corporal (IMC) y si es superior al 95% del de los niños de su mismo sexo y edad, se considera que tiene sobrepeso.
Por ejemplo, es normal que los chicos tengan una aceleración en el aumento de peso y luego se normalice con su estatura. Es mejor dejar que el pediatra determine si el niño "alcanzará" un peso normal. Si el médico determina que el niño tiene sobrepeso, es posible que le recomiende a usted hacer algunos cambios en los hábitos alimentarios y de actividad en la familia.
BRINDAR APOYO
Una de las cosas más importantes que se puede hacer para ayudar a los niños con sobrepeso es hacerles saber que están bien, sin importar su peso, dado que los sentimientos que los niños tienen hacia ellos mismos por lo regular están fundamentados en los sentimientos de sus padres con respecto a ellos. Si usted acepta a su hijo sin importar su peso, éste tendrá más probabilidades de aceptarse y sentirse bien consigo mismo. Es igualmente importante hablar con los niños acerca del peso, permitiéndoles compartir con usted sus propias preocupaciones. El niño probablemente sabe mejor que nadie que tiene un problema de peso. Por esta razón, los niños con sobrepeso necesitan apoyo, aceptación y motivación de parte de sus padres.
NO UTILIZAR LAS COMIDAS COMO CASTIGO NI COMO PREMIO
Negar las comidas como un castigo puede hacer que los niños se preocupen porque no están recibiendo el alimento suficiente. Por ejemplo, mandarlos a dormir sin cenar puede ocasionarles preocupación de que van a tener hambre y como resultado, es posible que traten de comer cada vez que tengan la oportunidad. De manera similar, cuando los alimentos como los dulces se utilizan para premiar, los niños pueden suponer que este tipo de alimento es mejor o de más valor que otros alimentos. Por ejemplo, el hecho de decirles que se les dará un postre si se comen toda la verdura les está enviando un mensaje equívoco acerca de las verduras.
DAR UN BUEN EJEMPLO
Trate de que las horas de las comidas sean agradables para conversar y compartir, no un momento para regañar y discutir. Si los momentos de las comidas son desagradables, es posible que los niños traten de comer más rápido para retirarse de la mesa lo más pronto posible y pueden entonces aprender a asociar la hora de la comida con el estrés.
Involucre a los niños en la compra y preparación de los alimentos. Estas actividades brindan a los padres claves acerca de las preferencias alimentarias de sus hijos, les enseñan sobre nutrición y les brindan un sentimiento de realización. Además, los niños se pueden mostrar más deseosos de comer o de probar comidas que ellos mismos ayudan a preparar.
Los niños son buenos aprendices y aprenden mejor con el ejemplo. El hecho de establecer un buen ejemplo para sus hijos comiendo una variedad de alimentos y siendo físicamente activos, les enseñará hábitos saludables en el estilo de vida que pueden imitar por el resto de sus vidas.
ENSEÑAR HÁBITOS DE ALIMENTACIÓN SALUDABLES
La enseñanza de prácticas sanas de alimentación a una edad temprana les ayudará a los niños a tener una actitud correcta hacia la alimentación: la comida se debe disfrutar y es necesaria para el crecimiento, el desarrollo y para que la energía mantenga al cuerpo funcionando. Ofrézcale a sus hijos opciones saludables y permítales escoger qué comer y en qué cantidad.
No ponga a su hijo a hacer una dieta restrictiva para bajar de peso, a menos que un profesional la supervise por razones médicas. Limitar lo que los niños comen puede ser perjudicial para su salud e interferir con su crecimiento y desarrollo.
Guíe sus opciones en lugar de imponer los alimentos. Tenga una amplia variedad de alimentos saludables disponibles en la casa. Esta práctica le ayudará a sus hijos a aprender a elegir alimentos saludables.
Los padres deben ofrecerle a toda la familia una amplia variedad de alimentos de cada uno de los grupos básicos de alimentos.
La mayoría de los alimentos en la dieta deben provenir del grupo de los granos (6 a 11 porciones), el grupo de las verduras (3 a 5 porciones) y el grupo de las frutas (2 a 4 porciones).
La dieta debe incluir cantidades moderadas de alimentos del grupo de los lácteos (2 a 3 porciones) y el grupo de las carnes y legumbres (2 a 3 porciones).
Los alimentos que suministran pocos nutrientes y son ricos en grasas y azúcares se deben utilizar con moderación. No deben restringirse las grasas en las dietas de niños menores de 2 años de edad.
Los tamaños de las porciones son para adultos y niños de 2 años en adelante. Un rango de porciones se da para cada grupo de alimentos. El número más pequeño es para niños que consumen aproximadamente 1,300 calorías por día, como los de 2 a 4 años de edad. El número más grande es para aquéllos que consumen aproximadamente 3,000 calorías por día, como los chicos de 15 a18 años de edad.
REDUCIR LA GRASA
La reducción de la ingesta de grasa es una buena forma de disminuir las calorías sin privar a su hijo de nutrientes. Entre las maneras simples de reducir la grasa en la dieta familiar se incluye el consumo de lácteos bajos en grasa o libres de grasa, carne de aves sin piel, carnes magras y cereales y panes libres de grasa o bajos en grasa.
Una buena manera de prevenir un aumento de peso excesivo en los niños es hacer pequeños cambios en la cantidad de grasa de la dieta familiar; sin embargo, los esfuerzos mayores para cambiar la dieta de su hijo deben ser supervisados por un profesional médico.
Además, la grasa no se debe restringir en las dietas de niños menores de 2 años. Después de esta edad, los niños deben adoptar gradualmente una dieta que contenga no más del 30% de calorías provenientes de la grasa, para el momento en que llegan más o menos a los 5 años.
Estimule al niño a comer lentamente, ya que de esta manera él puede detectar mejor el hambre y la llenura.
Ver también: dieta balanceada
REFRIGERIOS SALUDABLES
Los refrigerios continuos pueden llevar a comer en exceso, pero los refrigerios planeados a horas específicas durante el día pueden ser parte de una dieta nutritiva, sin echar a perder el apetito de los niños a la hora de las comidas.
Usted debe preparar los refrigerios lo más nutritivos posibles, sin privar a su hijo de unas galletitas o de unas papitas fritas ocasionales, especialmente en las fiestas u otros eventos sociales. A continuación se presentan algunas ideas para preparar refrigerios saludables.
Los ejemplos de refrigerios saludables son:
A los niños debe enseñárseles a limitar las bebidas gaseosas y los alimentos ricos en calorías como los dulces y los postres, al igual que los refrigerios salados como las papitas fritas y las papas a la francesa. Sin embargo, incluso estos tipos de refrigerios pueden tener un lugar en la dieta (con moderación, por supuesto).
Advertencia: los niños en edad preescolar pueden ahogarse fácilmente con alimentos duros de masticar, pequeños y redondos o pegajosos, como las verduras duras, las uvas enteras, los trozos duros de queso, las pasas, las nueces, las semillas y las palomitas de maíz. Es importante seleccionar cuidadosamente los refrigerios para los niños en este grupo de edad.
Limite el tiempo de televisión. Además, desapruebe el hecho de comer mientras se mira la TV. Trate de comer sólo en el comedor o en la cocina. Comer frente al televisor puede dificultar el hecho de prestarle atención a las sensaciones de llenura y puede llevar a comer en exceso.
CONTROLAR LAS COMIDAS FUERA DE CASA
Averigüe más acerca de los programas de almuerzo escolar o empáquele el almuerzo a su hijo incluyendo una variedad de alimentos. Igualmente, escoja alimentos más saludables al comer en restaurantes.
AUMENTAR LA ACTIVIDAD FÍSICA A NIVEL FAMILIAR
La actividad física regular combinada con hábitos saludables de alimentación es la manera más eficiente y sana de controlar el peso y también es una parte importante de un estilo de vida sano. Algunas maneras simples de aumentar la actividad física en la familia son las siguientes:
Ser un modelo a imitar para los niños. Si sus hijos ven que usted es físicamente activo y se divierte, tienen más probabilidades de ser activos y permanecer activos por el resto de sus vidas.
Planear actividades familiares que brinden a todos ejercicio y diversión, como caminar, bailar, montar en bicicleta o nadar. Por ejemplo, programe una caminata en familia después del almuerzo en lugar de ver televisión. Asegúrese de planear actividades que se puedan realizar en un ambiente seguro.
Sea sensible ante las necesidades de sus hijos. Los niños con problemas de sobrepeso se pueden sentir incómodos para participar en ciertas actividades. Es importante ayudarlos a encontrar actividades físicas que ellos disfruten y que no sean vergonzantes o demasiado difíciles.
Reduzca la cantidad de tiempo que usted y su familia gastan en actividades sedentarias, como ver televisión o los juegos de video.
Vuélvase más activo a lo largo del día y motive a la familia para que también lo haga. Por ejemplo, suba las escaleras en lugar de tomar el ascensor o realice alguna actividad durante los descansos en el trabajo y en la escuela, como pararse y estirarse o hacer una caminata.
El punto es no hacer que la actividad física se convierta en una tarea molesta, sino aprovechar las oportunidades que usted y su familia tienen para estar activos.
Ver también: ejercicio y pérdida de peso
AYUDA ADICIONAL
Si usted necesita hacer cambios en los hábitos de alimentación y de ejercicio a nivel familiar pero le resulta difícil, un dietista certificado (DC) puede ayudarle. El médico puede remitirlo a uno de estos especialistas o usted también puede llamar al National Center for Nutrition and Dietetics (Centro Nacional para Nutrición y Dietética) de la American Dietetic Association (Asociación Estadounidense de Dietética) al número 800-366-1655 y pedir el nombre de un dietista certificado en su área de residencia.
Si sus esfuerzos en el hogar son infructuosos para ayudar a su hijo a alcanzar un peso saludable y el médico determina que su salud está en riesgo, a menos que baje de peso progresivamente, es probable que deba considerar la posibilidad de un programa de tratamiento formal. Para ubicar un programa de control de peso para su hijo, se puede poner en contacto con un centro médico con sede en una universidad local.
Busque las siguientes características al seleccionar un programa de control de peso para su hijo. El programa debe:
El objetivo general de un programa de tratamiento exitoso debe ser el de ayudar a toda la familia a concentrarse en hacer cambios saludables en los hábitos de actividad y de alimentación que ellos puedan mantener durante toda la vida.
Parte de esta información se obtuvo del National Institute of Health (Instituto Nacional de Salud). NIH Publication No. 97-4096 y NIH Word on Health, Junio de 2002.
Los niños y los problemas de peso
Versión en inglés revisada por: David Zieve, MD, MHA, Medical Director, A.D.A.M., Inc., and Neil K. Kaneshiro, MD, MHA, Clinical Assistant Professor of Pediatrics, University of Washington School of Medicine.
Traducción y localización realizada por: DrTango, Inc.
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Página actualizada: 29 octubre 2009 |